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Es la personificación del azar y la muerte. Portero del monte y la sabana, es hijo Obatalá y Yemú. También es buen amigo y protector de Oshún y, generalmente, se admite que tiene veintiún caminos, como sus caracoles son veintiuno también.
Es del grupo de los cuatro guerreros (Elegguá, Oggún, Ochosi y Osun), y ganó junto con Olofi, Obatalá y Orula suficientes privilegios como para ser considerado siempre primero.
Este detalle también se funda en un patakin, que cuenta lo siguiente: Al enfermar de gravedad el rey de un poblado, fueron todos los hombres capaces a verlo, pero nadie pudo curarlo. Entonces, Elegguá, que era muy pobre y comía de lo que encontraba en las basuras, se puso un gorro negro y rojo para ir a verle, y con sus yerbas rápidamente le curó. El rey exclamó: ¡Con tantos sabios como tengo, y ninguno sirvió para curarme!, ¡Elegguá, pide lo que quieras! y este, que conocía la miseria, le contestó: Quiero comer antes que nadie y, también, que me pongan en la puerta, para que me saluden antes que a nadie. Así será, dijo el rey.
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